Sueños, amor y reflexiones de Yolanda Bueno

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Soy un lugar de recreo: Mi mente infatigable esta hecha de huracanes que se alimentan de sensaciones, mis sensaciones sin mascara están hechas del fuego con el que se visten mis silencios, mis silencios alborotados estan hechos de abismos que exilian sin desidia lo que mi boca por torpeza calla hasta la tierra donde serán contadas por mis miradas, mis miradas completas están hechas de canela y limón para que al probarlas sientas el disparo inequívoco de la explosión de lo diferente de mis sabores, mis sabores indescriptibles están hechos de un mayúsculo infierno que nunca deja de reclamarme mas espacio y del placer inconmensurable que solo te puede aportar un pecado, mi pecado mayor esta hecho de todos los pecados que andan paseándose unas veces a hurtadillas y otras con descaro por
ese lugar de recreo al que gustan y buscar visitar, que SOY.

jueves, 3 de marzo de 2016

CUANDO YO ERA PEQUEÑA




Me he criado en un matriarcado, donde las mujeres han sabido hacerse valer, crecí junto a dos hermanos, una hermana y un sin fin de primos con los que aprendí a hacerme la muerta, y a conquistar castillos, esos castillos donde vivía una princesa a la que siempre pedía en matrimonio un apuesto príncipe, caballeros andantes, que te hacían la guerra, a pedradas, cuando te negabas al cuento de hadas, que te ofrecían hincados de rodillas y con un ramo de flores silvestres, cogidos para la ocasión, príncipes que querían cambiar su oficio a médicos cuando te pedían que te pusieses enferma para averiguar que partes de tu cuerpo le suscitaba más interés, se volvían atrevidos diciéndote a las claras que tú, eras su curiosidad...

                                         ...Bendita inocencia...
                                               nos revolcamos por los pajares,
                                                    tirándonos unos encima de los otros,
                                                                 moliendonos el cuerpo a cosquillas,
haciendo estallar al cuerpo de nuestros estómagos con el dolor de las agujetas que estas nos producían, y entonces, nosotras pasábamos a la ofensiva llenando los pantalones de ellos con hierbas que atrancábamos, mientras intentábamos mantenerlos bajo el abrazo de nuestros cuerpos y aquello se convertía en una batalla campal cuando ellos no midiendo fuerzas ni sutilezas conseguían con la destreza que tienen los niños rellenar con helechos, nuestras camisetas y en cualquier descuido si abrían la boca o lo hacías tú antes para reírte te metían en la boca un puñado de tréboles y dientes de león, así con los dientes apretados y sin bajar la guardia, nos caíamos de la risa y hacíamos de esos juegos experiencias genuinas.
Nos quedamos junto al fuego, cuando anochecia, formando un corro, donde todas las opiniones, eran validas y se respetaba casi siempre el turno de la palabra, el ulular de los búhos nos rodeaba y se entremezclaba con la estampida de nuestras conversaciones a la luz de las llamas de las estrellas cuando no había luna. El olor a monte, a tierra a familia, era la única clase de trio por la que me dejaba seducir, acampadas libres, vacías de rutinas, llenas de colores, de olores que henchían el corazón de mi olfato quedandose impresas en la piel de mis más dulces recuerdos de infancia. La medida, era no tener medida con el respeto a la naturaleza,disfrutar de ella, sin herirla, aprender a compartir lo que se tiene y también a frustrarse, entender que las peleas y las discusiones se pueden terminar con un apretón de manos y un buenas noches habiendo visto como se escuchaban aun sabiendo que no van a ponerse de acuerdo aunque viviesen trescientas vidas más.

                                          sentir el sol, sin persianas,
                                            mientras toca a tus párpados la claridad de un nuevo día,
                                                               no pensar,
                                                             darte media vuelta en el saco de dormir
                                                               y escuchar tostarse el pan ensartado en un palo,
                                                                         saberte libre de toda condición
                                                                                                    sin ser consciente,
                                                                                     ser el tiempo que se desploma a besos
                                                                                                                           lento, muy lento
                                                                                                                     como ese primer bostezo,
                                                                                                                                      que sale,
                                                                                                                        como un mimo de tu boca,
                                                                                                                                       despertar,
                                                                                                                                 el pelo enmarañado,
                                                                                               y las manos de los sueños despidiendose...



-Buenos días, vida,  ¿volviste a buscarme?
-Si, corre al río a desperezar tus sentidos, con las aguas heladoras que bajan de las cumbres.
-He soñado con una fiera negra, vida ¿Qué significado puede tener?
-A veces, los sucesos están en desorden, y un pequeño acontecimiento, puede tener un significado enorme...
                                                                                                 Cuentame, que pasaba en tu sueño...
-¿ Es que tu no lo sabes, vida?, eres mi vida, ¿no deberías saberlo?... Te haré un resumen...
 "De entre todas las fieras que me rodeaban, supe que nos habíamos elegido mutuamente cuando al mirarle directa a los ojos, encontré los suyos, como si las dos subiésemos tenido un único pensamiento, y sentí quedarme oscura que no falta de luz, yo miraba mi sombra, y esta era ella y yo la miraba a ella y me veía a mí..."¿No es un sueño realmente extraño, vida?
-Es un sueño realmente extraordinario para tu edad, ¿Porqué piensas que era una fiera, pequeña?


- Porque sus ojos salvajes, sudaban de una forma innata esa sensación de libertad que tienes cuando das un salto al vacío y estando sostenida por la nada, eres consciente de que al tomar contacto con la tierra, tu fuerza, ha de ser la que no te permita romperte..
-Fieras, eligiéndose....Sublime...
-No entiendo porque dices eso, vida, yo no soy ninguna fiera, solo soy una niña pequeña con sueños en los que por casualidad, me fusiono con una fiera negra, de formas felinas....
 -Cuando te hagas mayor y recuerdes este momento, al que ahora, no tienes necesidad de poner nombre, entenderás de que estas hecha, y que las casualidades, no existen, pequeña.. Ahora ve y sigue viviendo mientras juegas, que hay sombras que acechan y tendrás que ser fuerte, antes, mucho antes de lo esperado...


Escrito por Yolanda Bueno Melado el 16/02/16

2 comentarios:

  1. La fiera de mi niña. De acampada saltando y acurrucándose en el saco. Sigues teniendo vida.

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  2. Siempre la he tenido...¿Alguna vez lo has dudado Kike?... La vida tiene muchas posturas, y formas, y siluetas, igual que las letras espontaneas de unas frases cuando estan siendo escritas a mano, pareciendo iguales y sin embargo tan distintas las unas de las otras, pero al mismo tiempo enraizadas las unas con las otras. Un beso.

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